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Dr. Jaume Cañellas Galindo

ENTREVISTA  REALIZADA POR ANGEL FONT

 

 

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HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE CATALUNYA
Personajes de Catalunya (2005)

El Dr. Jaume Cañellas Galindo es licenciado con grado en medicina y cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en psiquiatría de niños, jóvenes y adultos por la Universidad de Montpellier.

Tras completar su formación en Francia, volvió en Cataluña y trabajó en el ámbito de la medicina pública, hasta que estableció su consulta privada en Girona, desde dónde ofrece atención psiquiátrica y psicoterapéutica.

 "La psiquiatría es una especialidad de la medicina, pero a la vez tiene mucho que ver con la psicología. La psicología y la psiquiatría se diferencian en la formación de base y en las posibilidades diagnosticas y terapéuticas. La psicología se ve limitada a los tratamientos psicoterapéuticos o por la vía de la palabra. En cambio, el médico psiquiatra tiene un abanico más amplio de conocimientos del cuerpo, y no solamente de la mente, lo cual le permito hacer un diagnóstico diferencial entre una patología mental o física, está facultado para prescribir unos fármacos y controlar las evoluciones del paciente que toma la medicación. El psiquiatra está a medio camino entre la neurología y la psicología. Entre el cuerpo y la mente."

 Es el único médico de la familia. "Cuando era pequeño estaba sensibilizado por la vida, tanto de los animales como la humana, y dudaba entre hacer veterinaria o medicina. Me interesaba la filosofía, la psicología y la reflexión existencial. Despacio fui atando la fascinación por la vida con el interés por las personas, y con dieciséis años empecé a trabajar en un centro de psiquiatría para niños y jóvenes, en Barcelona. Esta experiencia me entusiasmó e hizo que me decantara por todos aquellos problemas y trastornos mentales de los niños y de los adolescentes." Hizo la carrera de medicina general y después fue a Francia por tal de hacer la especialidad y redondear la formación. "empecé a hacer la carrera en la facultad de medicina de Bellaterra (Universidad Autónoma) y después continué los estudios de medicina general en el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau. Cuando acabé, me fui a la Universidad de Montpellier (Francia), a hacer la especialidad de psiquiatría general, pero sobre todo porque después quería estudiar una especialidad complementaria que aquí no se hacía de una manera estructurada, la psiquiatría infanto-juvenil."

El Dr. Cañellas considera que, en Cataluña, se empezó la casa por el tejado, a la hora de tratar la problemática infantil-juvenil. "En los años ochenta, había bastantes necesidades asistenciales. Algunos médicos que se formaban fuera de nuestro país, volvían a dar una mano. Pero, en aquellos momentos, en Cataluña prácticamente no había red sanitaria psiquiátrica. Por poder atender las crecientes demandas desde la población, se buscaron médicos generales, psicólogos de adultos, gente que se pudiera interesar por estos temas, pero que muchas veces no tenían ninguna formación sobre los niños y los adolescentes, y con buena voluntad iban haciendo lo que podían."

Cree que, actualmente, la red asistencial vive una situación caótica que podría evitarse con la introducción de cambios en la enseñanza de la psiquiatría. "Hay tendencias, bases teóricas y funcionales de todas las formas y colores, lo cual, por un lado, es positivo, porque la diversidad siempre ayuda a avanzar, pero por otra lado es negativo, porque se muy difícil ponerse de acuerdo y consensuar protocolos de tratamiento serios. Se tendría que estructurar una formación universitaria específica, una especialidad médica y una especialidad psicológica clínica infanto-juvenil seria." La psiquiatría infantil es la fuente de prevención de la psiquiatría de adultos. "Si no se toma seriamente y no se desarrolla una buena atención psiquiátrica en la edad infantil y adolescente, no podemos pretender que los adultos de mañana estén más sanos que los adultos de hoy. Si cuando empiezan a aparecer pequeños síntomas, los tratamos y sabemos lo que estamos haciendo, podemos evitar que unos años mas tarde las personas tengan que ir al psiquiatra cuando ya están trastornadas."

Para dedicarse a los niños y jóvenes se debe tener vocación, energía y tiempo, y hace falta la intervención de muchos profesionales y la implicación profunda de los padres. "No podemos curar los niños sin tratar los padres, a veces los abuelos, sin hablar con los profesores, sin consultar a su pediatra o a su médico general. A la hora de trabajar con el entorno familiar, nos damos cuenta que ven el problema superficialmente. Cuando el niño molesta, los padres lo llevan al psiquiatra o al psicólogo infantil, para que encuentre un remedio para tranquilizarlo. Pero no quieren ni oír hablar de interacciones patológicas o que hay actitudes paternas que hacen que el niño se angustie. A veces, te dan ganas de decirles: 'Dejemos el niño y hablemos ustedes y yo'. A menudo, el niño es movido y agresivo, porque hay una tensión familiar, una rigidez, unos conflictos frecuentes entre los padres, una educación represiva o que roza la dejadez más absoluta. Muchas veces, el niño es el síntoma de la patología familiar."

Los niños muy movidos, inestables, que además se ponen agresivos o no hacen caso, son los casos más frecuentes que pasan por la consulta del Dr. Cañellas. "Algunos psiquiatras los denominan niños hiperactivos con déficit de atención; otros, inestables hiperactivos. Se trata de niños muy movidos, que no prestan atención y que pasan de esta hiperactividad a una cierta agresividad, una cierta rebeldía, derivada de las carencias afectivas y de la carencia de preocupación por el niño como persona."

La falta de valores y la cultura de la permisividad con las drogas y el alcohol favorece el incremento de las dependencias. "Los menores empiezan a fumar y a beber cada vez más jóvenes, sobre todo las chicas. A esta edad, el hecho de fumar una solo cigarrillo implica riesgos muy graves de dependencia psicológica de la droga (tabaco y otras), porque se trata de personas todavía muy inmaduras. Al chico o chica que no fuma, que no bebe, lo tildan de bicho raro y lo marginan. La presión psicológica que recibe del entorno es tan grande que si le ofrecen fumar y lo acepta, puede iniciar un camino sin regreso hacia la toxicomanía."

El Dr. Cañellas reclama una práctica médica que escuche más el paciente y que receté menos fármacos. "Han pasado muchos años desde que la psiquiatría empezó a moverse, y todavía no escuchamos a los pacientes. El psiquiatra farmacólogo debería salir de esta rigidez tópica e histórica y abrirse. Nos hemos convertido en los guardianes de una casa de locos que utiliza métodos arcaicos que todavía arrastramos de siglos anteriores. En los centros de salud mental, los psiquiatras, en el momento en que los pacientes les explican cuatro cosas, les hacen una receta y les dicen que vuelvan al mes siguiente. Es imposible saber qué le pasa a la persona que tienes delante, si no te paras a escucharla con interés."

- Fuente , Ángel ( 2005), Historia contemporánea de Cataluña : especialidades médicas , II ( Vol. 17), Publi Corintio , SL Editora. 412 p . ISBN 84-96038-08-4. ISBN 978-84-96038-08-0.